DEL PENSAMIENTO CRÍTICO AL MESIANISMO.
NUESTRAS RAZONES PARA OPONERNOS A LA LLAMADA “MINI REESTRUCTURA GERENCIAL”
Desde que fuera aprobada la R 18-2487, el pasado 20 de setiembre, se han ido comunicando varios elementos que aparentemente moderarían el impacto negativo que en un principio hacía prever la novedad. Esa moderación saludable no soslaya el tema que está en el fondo de la cuestión.
Es un hecho que con la referida Resolución, la carrera administrativa se distorsiona y se lesionan nuestros derechos, eso nos legitima a reclamar por la vía legal, pero eso quizá aun siendo grave, tampoco sea la cuestión de fondo.
El hecho que más nos motiva y que como funcionarios de UTE en primer lugar, pero también como gremialistas y ciudadanos comprometidos con nuestro tiempo, nos llama a la movilización, es que entendemos inconveniente la acumulación de más poder por parte del Directorio. Y es un hecho indiscutible que esta reforma de la cúpula de la Administración, habilita esa circunstancia.
UTE se ha caracterizado por tener una estructura de cuadros profesionales robusta y eso que es visto como una fortaleza por algunos, también es visto por otros como un obstáculo para implementar decisiones desde lo que es una Administración del Estado Uruguayo. Corresponde por derecho al Directorio designado por el Gobierno Nacional, la definición de las políticas.
El hecho deseable sería el respeto y la complementación de esas dos vertientes. Muchas decisiones necesitan de un análisis científico, del pensamiento crítico, de la evaluación de alternativas, pero en definitiva las decisiones son de los políticos, como debe ser.
Una serie de circunstancias particulares han comprometido el deseable equilibrio, ese que habilita al desarrollo del pensamiento crítico. Así se genera, desde nuestro punto de vista, el riesgo de caer en lo que nosotros llamamos “mesianismo”.
La primera particularidad se da en el origen académico del Dr. Casaravilla, que además, no llega solo a UTE, llega rodeado de académicos, uno de ellos, amigo personal, el vicepresidente, pero también asesores, otro amigo personal, es gerente de la ADME. Este vínculo de amistad personal y con la academia nacional, puede ser visto como una fortaleza, pero encierra en sí mismo un riesgo, ya que el propio vínculo le quita independencia a dos roles que deberían ser bien independientes: el de político y el de académico.
La segunda particularidad se da en la configuración del Gobierno. El Ministerio de Industria Energía y Minería y en particular la Dirección Nacional de Energía que depende del primero, son del mismo sector que reclamó hace años ya, en el gobierno del presidente Mujica, un “coto” en la energía, con las presidencias de ANCAP y UTE. Al Gobierno solo le queda el contrapeso de los técnicos del OPP, que hasta por la razón del artillero, tienen un peso relativo cuando se trata de decisiones estratégicas en un área tan específica y dinámica.
El tercer hecho lo visualizamos en la sociedad civil, liderada por una central sindical con mayorías afines al Gobierno y sin mayor expectativa que la de alcanzar algún “canje de figuritas”, con un centro de estudios más enfocado en los aspectos sociales que en los problemas de las ciencias duras.
Puestas así las cosas, los profesionales de UTE quedamos solo amparados por nuestra ética profesional y por las líneas jerárquicas. Pero es un hecho que la toma por asalto de la cúpula de la empresa, limita o elimina, la ya recortada “independencia técnica”.
Ahí reside el nodo del problema: cómo se resuelve el equilibrio entre las decisiones políticas y la independencia técnica.
Para ejemplificar nuestro punto de vista, podemos mencionar el caso que es carta de presentación del Dr. Casaravilla: “EL CAMBIO DE LA MATRIZ ENERGÉTICA” La instalación, en tiempo record, de 1.400 MW de capacidad de generación de fuente eólica, es presentado por Casaravilla y en general aceptado por el país todo, como un caso de éxito, con énfasis en la velocidad, así lo dice el presidente.
No tenemos la capacidad científica para comprobarlo, porque los recursos los tiene monopolizados el Dr. Casaravilla, pero podemos dar por bueno que la instalación de las turbinas eólicas representó un ahorro importante de dinero que se hubiera tenido que “quemar” en las centrales de generación térmica, o en importación de energía.
Pero también hay otros dos hechos que el tiempo ha comprobado:
1-Los precios de la generación eólica son decrecientes. Esto era de esperarse porque es una regla cuando de tecnología se trata.
2- La generación instalada en el país, resultó ser excedentaria, obligando al vertido de agua o a la venta de excedentes a los países vecinos a precios llamativamente bajos. También era de esperarse entendemos algunos.
El pensamiento crítico nos obliga a hacernos algunas preguntas que nunca responde el Dr. Casaravilla:
¿Cuánto habría sido el ahorro si se hubiera ajustado el cronograma de inversiones en generación a las reales necesidades del país, evitando la potencia excedentaria? ¿Qué parte de las inversiones evitadas en generación se podría haber volcado en la actualización de la red?
Es por este tipo de preguntas que reclamamos la independencia técnica y las capacidades para poder desarrollar nuestro trabajo profesional.
Es por este tipo de cuestiones que vemos inconveniente la acumulación de más poder en la presidencia de UTE.
Es por esto, que desde APROM ya hace mucho levantamos una consigna que dice:
MÁS INSTITUCIONALIDAD – ¡NO AL MESIANISMO!
APROM-UTE. OCTUBRE DE 2018.-






