Estas palabras de Jesús, recogidas en el texto de Mateo, vienen a cuento
para el bambú, que si bien es una gramínea, no un naranjo o limonero,
igualmente bastante amargo se ha mostrado.
Por estos días se están conociendo los primeros datos de la encuesta de
medición del clima laboral, que se hizo a los funcionarios el año pasado. Y
estamos viendo, ahora documentado, los frutos del bambú.
Más adelante, el mismo texto de Mateo dice “todo árbol que no da
buenos frutos, se corta y se echa al fuego”, esto fue dicho hace dos mil
años, porque hoy nos acusarían de apología de la violencia. En fin, son
otros tiempos. Lo que sí está claro es que no podemos quedarnos pasivos
frente a los resultados, o lo que es peor, enmascararlos como un éxito y
salir con una campaña de marketing: ¡QUÉ RICA ES LA FRUTA AMARGA!
como si la imagen fuera más importante que la realidad. Aquí cabe una de
nuestras consignas: MENOS CIRCO Y MÁS RESPONSABILIDAD
Decimos esto, porque en el cierre de la presentación, era para gerentes,
el presidente Casaravilla resumió la misma diciendo que esto se arregla
hablando con la gente. Ciertamente lo que decimos es una interpretación
de las palabras del presidente que nos quedaron resonando y puede no
ser justa. Lo mejor sería que se levante el vídeo en intranet, así cada uno
podrá tener su visión, queda ya el pedido a UTE por este medio. Y no
pretendemos con esto emplazar a nadie.
Para que quede claro: ¡no somos negativos ni estamos viendo solo el
medio vaso vacío! ¿Es bueno que se haya hecho la encuesta? Sí ¿Es bueno
que se haya dado a conocer? Sí ¿Es buena la actitud mostrada por el
presidente Casaravilla en la presentación? Nos parece que no.
Es como si se hubiera instalado una convicción de que la opinión del
funcionariado es tan voluble, que solo basta con una buena campaña de
comunicación para manipularla. No señores, se precisan acciones
concretas: cumplir los compromisos, cumplir con el Código de Ética,
ajustarse a la ley, reconocer los problemas y habilitar caminos de solución.
APROM debe participar en la negociación del convenio. Nuestra
marginación es insostenible además de inconveniente. Actuar fuera de la
ley vuelve ilegítimo al acuerdo que se busca.
Otro rumbo es posible, solo se precisa más ética y menos retórica, más
coherencia y voluntad política.






