Asociación de Profesionales y Mandos Medios de UTE.
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Cómo decirlo…
Cuando las virtudes de algunas herramientas de gestión humana se desvanecen en acuerdos de dudosa inteligencia y efectividad, comprometiendo los resultados generales.
De la promesa de gestión por competencias a la limosna de la evaluación del desempeño y criterios de los que poco se sabe, para el pasaje de bandas.
Cuando del «todos o ninguno» tantas veces proclamado, el beneficio económico termina en unos pocos, reflejando los intereses y capacidades del grupo negociador, desplazando personal, acentuando inequidades, abonando al malestar -o conflictividad- que siempre nos afecta.
Estos titulares inspiran el nefasto resultado de una negociación laboral (R18.-2805 de fecha 25.10.2018. Acta de entendimiento de fecha 24.10.2018) que bastardea los mejores objetivos y virtudes de una gestión o modelo de gestión por competencias.
Apoyamos la gestión por COMPETENCIAS como instrumento idóneo para que, a partir del DESARROLLO del personal, las organizaciones -principalmente las que conforman las Administraciones Públicas- logren resultados para el país, aportando a su vez a la región y la calidad de vida de sus ciudadanos. Pero UTE aterriza semejante herramienta en una negociación con AUTE[1] por la que terminan acordando un pobre procedimiento de evaluación de desempeño de escasa transparencia, con impacto salarial en PASAJE DE BANDAS para ALGUNOS POCOS, aquellos que luego de algunos ajustes aritméticos o gracia, sean emplazados en el reducido cupo que han querido destinar en cada año para la mejora salarial. Esto es, un procedimiento de reparto que relega los principales propósitos de la gestión como son la apuesta a la mejora de la brecha de competencias del personal y su impacto positivo en la organización y en la comunidad. Concepción ésta de la que da cuenta la Guía Interamericana de Competencias Laborales en el Sector Publico -CLAD- aprobada por la XVII Conferencia Iberoamericana de Ministras y Ministros de Administración Pública y Reforma del Estado celebrado en Bogotá, en julio de 2016, de la que nuestro país participa.
Así, este ligero procedimiento de pasaje de bandas que comienza a aplicarse en el mes de Enero/2019, lejos de resultados institucionales que refuerce equipos, competencias, mejor correlación de subsistemas de personal y redunde en el bienestar de toda su gente, se proyecta como un liso mecanismo de validación formal de reparto de dinero para algunos –y nótese que no por casualidad, en algunos niveles bien pocos-. Tan así que por efecto de ese reparto veremos muchos compañeros de igual nivel y competencias sin acceso a la misma suerte económica, circunstancia que sin mayores esfuerzos anuncia convertirse en una nueva perla del collar de inequidades que ya padecen varios compañeros. Y por cierto que lo que menos parece necesitarse hoy en la empresa son procedimientos que acentúen la desconfianza en la organización y afecten el clima laboral que, se ha visto, no goza de buena salud.
Tan importante es reubicar el modelo conceptual de competencias como contar con la opinión de profesionales expertos en gestión humana y participación plural, previo a toda nueva instancia como la propuesta. Es preciso repensar la forma en que se gestan las negociaciones en la empresa, sin la participación de la pluralidad sindical que existe. Evaluar su proyección e impacto parece natural y obvio. Corregir lo necesario para ganar coherencia y futuro responsable para el conjunto de la organización, es tan posible como necesario. Luego no habrá forma de recuperar este tiempo, menos aún reparar el daño.
En consecuencia, crónica no deseada para una gestión cuya evaluación de desempeño, como último eslabón y en etapa inicial de maduración, debería pensarse garantizando algunos tópicos y principios clave como transparencia y efectividad para la conquista real del desarrollo humano del personal, pilar de mejoras de desempeño individual y grupal con impacto positivo en la organización como se ha dicho, en especial considerando el rol de UTE en nuestra sociedad, satisfaciendo a nuestros clientes, los que desde hace buen tiempo sin embargo vienen soportando costos de ineficiencias, incompetencias o irresponsabilidades.
Comisión Directiva APROMute
[1] Otra prueba de la persistente postura de UTE que impone el desconocimiento de la pluralidad sindical reconocida por la legislación vigente, e incumple la Sentencia TCA 508/016 que le obliga a negociar con APROM. De este modo UTE desconoce abiertamente derechos sindicales de APROM, afecta y daña a su colectivo y se niega a escuchar sus aportes.






